Fruta de Temporada, Fruta de Verano

El aumento de las temperaturas que conlleva el verano trae consigo pequeñas modificaciones en los hábitos de vida que permiten adaptarse mejor a los calores estivales. Es el caso de la nutrición, que se fundamenta en comidas frescas, productos ligeros y mucha hidratación. La fruta, sin duda alguna, es uno de nuestros mejores aliados.

En el mercado no sólo podemos encontrar las habituales piezas de fruta que están presentes todo el año, sino que ya en junio comienzan a comercializarse las deliciosas frutas de verano. Melocotones, sandías, melones, albaricoques, cerezas… todas ellas están exquisitas y tienen algo en común: son sanas, nutritivas, hidratantes y no engordan.

La fruta es una de las mejores formas de alimentarse en verano: es fácil de comer, se puede disfrutar a cualquier hora, como tentempié o desayuno, y permite elaborar deliciosos zumos. Además, en verano podemos encontrar una gran variedad de precios, ya que la producción es muy elevada, tanto de frutas tradicionales como de injertos y productos tropicales.

Por si fuera poco, sus propiedades alimenticias son muchas y de calidad: su gran cantidad de vitaminas y minerales hacen de este producto un aliado fresco contra las altas temperaturas. La fruta es hidratante también gracias a su alto contenido en líquido, además de favorecer el tránsito intestinal por su aporte esencial de fibra.

La fruta permite, asimismo, reponer fuerzas cuando estamos agotados gracias a sus dosis moderadas de hidratos de carbono y azúcares. Por cierto, si quieres aprovecharte de todas las propiedades beneficiosas de la fruta, tómala entre horas y no como postre, ya que su gran proporción de agua hace que fermente rápidamente en el estómago.

El Melón

No está muy claro de cuales son sus orígenes, para algunos es Africa, o la India o Afganistán y China. Pero lo cierto es que existe constancia de que existía ya el Antiguo Egipto hace 2.400 a.J.C. También lo consumían los romanos en el s.III y los musulmanes. En Francia no se empezó a comer hasta el siglo XVI. Colón fue quien lo introdujo en América, en una de sus viajes.

El Melón es una planta herbácea, trepadora de la familia de las Cucurbitáceas. Necesita de climas tropicales, secos, de suelos ricos en materias orgánicas, mullidos y bien drenados, por lo que en Europa se importan melones de países con climas tropicales como: Brasil, Costa Rica, Israel, Marruecos, Honduras, Ecuador,…

España es el principal país Europeo en producirlos, seguido por Holanda y Francia. Las zonas españolas donde se cultivan los melones son: Almería, Valencia, Castellón, Cuenca, Ciudad Real, Madrid, Elche (Alicante).

Estas refrescantes frutas tan apetecibles en estos meses y cuyo consumo es apto para todos los públicos, no solo nos hace mas llevadero el sofocante verano, también nos aportan importantes beneficios para nuestra salud.

Para empezar su alto contenido en agua los hace idóneos para hacer frente a la deshidratación y a los golpes de calor, sobre todo en niños y mayores.

 También, debido a su alto consumo en esta época,” ¿quien no se ha comido un melón o media sandia el solito?”, aportamos una importante cantidad de fibra vegetal facilitando nuestras visitas al baño.

Encontramos también en el caso de la sandia importantes cantidades de licopeno, que le da ese color rojo tan peculiar, que según estudios clínicos protege del cáncer de próstata y posiblemente del cáncer de piel. Igualmente en el melón encontramos luteína un pigmento amarillo que protege del daño solar.

Y una buena noticia para los diabéticos, estas frutas en contra de la creencia popular son las más aptas para vuestra dieta, además son las frutas que menos calorías aportan.

Nada, a disfrutar de la playita, siempre acompañado de estas refrescantes frutas

Además de su riqueza en vitaminas y minerales, el melón posee toda una serie de componentes que pueden aprovecharse para curar algunas enfermedades. Entre las principales se encuentran las siguientes:
 
Aparato circulatorio: Por su contenido en adenosina, los melones ayudan a evitar la formación de coágulos en la sangre, por lo que resultan muy adecuados en aquellas enfermedades que tienen como causa una mala circulación: angina de pecho, ataques de corazón, embolias cerebrales, etc.

Cáncer: Por su contenido en carotenos, el melón ayuda a prevenir la aparición del cáncer. Las poblaciones que consumen esta fruta tienen unos índices de cáncer menores.

Lombrices intestinales: Las semillas machacadas de melón, comidas crudas, ayudan a eliminar las lombrices intestinales.

Reumatismo: Por sus propiedades diuréticas resulta muy interesante en enfermedades en las que haya que eliminar líquido del organismo, como el reumatismo o la gota.

Estreñimiento: El melón posee mucha celulosa que es adecuada para facilitar el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento.

Manchas en la piel: Las propiedades depurativas del melón se utilizan para limpiar el organismo y prevenir la aparición de manchas sobre la piel que, en muchas ocasiones, están producidas por las toxinas que se manifiesta en la superficie de nuestro organismo. Resulta muy interesante para esta finalidad la cura del melón.