El Melocotón

Fruto del melocotonero, de piel aterciopelada y cuya carne, jugosa y perfumada, blanca o amarilla, contiene un hueso.

El melocotón es originario de China donde eran muy apreciados por sus propiedades rejuvenecedoras, hasta el punto que eran consideradas como el símbolo de la inmortalidad, pasó luego a Japón y después a Persia, donde Alejandro Magno lo descubrió y lo dió a conocer en Grecia (de ahí su nombre latino de Persicum pomum, fruta de Persia).

En todas las épocas ha sido apreciado como fruta de mesa y utilizado en la confección de delicados postres. En la época de Luis XIV, La Quintinie obtuvo espléndidas variedades. El melocotón dio origen a preparaciones muy refinadas: Bourdaloue, cardinal, Condé, en buñuelos, flameado, a la emperatriz, etc…, sin olvidar el melocotón Melba.

La época de los melocotones va desde finales del mes de mayo hasta el mes de septiembre.

Hay que diferenciar los melocotones blancos (frágiles, de textura fina y muy perfumados, que constituyen el 30 % de la cosecha) de los melocotones amarillos (más resistentes y menos jugosos).

Los primeros se utilizan para confituras, compotas, sorbetes y souffés, o sirven como fruta de mesa; los segundos son adecuados para hacer conservas, tartas y buñuelos.

La principal virtud de los melocotones es su riqueza en carotenos, entre ellos la xantofila, que es el carotenoides que da la coloración amarilla a esta fruta.

El melocotón, muy digestible, aporta 52 calorias por cada 100 gramos y es rico en potasio, vitaminas C, B1, B2, PP y provitamina A. Cada 100 gramos de melocotón contiene 12 gramos de azucar.

El melocotón que se compra debe estar bien maduro, ser aromático y tener una piel fina, de buen color y exenta de manchas pardas. No se conserva bien más de 72 horas. La mayor parte de sus vitaminas están en la piel, y sería preferible no pelarlo cuando se come como fruta de mesa y limitarse a lavarlo con agua; sin embargo, la costumbre obliga a comerlo con tenedor y cuchillo. Antes de cualquier utilización en pastelería, el melocotón se escalda sin mondar.

El melocotón constituye igualmente un acompañamiento para platos salados; y, sobre todo, sirve para postres calientes o fríos: coronas, borduras, tortas, croûtes, helados, sorbetes y frutas escalfadas, en almíbar o en vino. También se hace un licor de melocotón, así como un aguardiente y fruta confitada.