Fruta de Temporada, Fruta de Verano

El aumento de las temperaturas que conlleva el verano trae consigo pequeñas modificaciones en los hábitos de vida que permiten adaptarse mejor a los calores estivales. Es el caso de la nutrición, que se fundamenta en comidas frescas, productos ligeros y mucha hidratación. La fruta, sin duda alguna, es uno de nuestros mejores aliados.

En el mercado no sólo podemos encontrar las habituales piezas de fruta que están presentes todo el año, sino que ya en junio comienzan a comercializarse las deliciosas frutas de verano. Melocotones, sandías, melones, albaricoques, cerezas… todas ellas están exquisitas y tienen algo en común: son sanas, nutritivas, hidratantes y no engordan.

La fruta es una de las mejores formas de alimentarse en verano: es fácil de comer, se puede disfrutar a cualquier hora, como tentempié o desayuno, y permite elaborar deliciosos zumos. Además, en verano podemos encontrar una gran variedad de precios, ya que la producción es muy elevada, tanto de frutas tradicionales como de injertos y productos tropicales.

Por si fuera poco, sus propiedades alimenticias son muchas y de calidad: su gran cantidad de vitaminas y minerales hacen de este producto un aliado fresco contra las altas temperaturas. La fruta es hidratante también gracias a su alto contenido en líquido, además de favorecer el tránsito intestinal por su aporte esencial de fibra.

La fruta permite, asimismo, reponer fuerzas cuando estamos agotados gracias a sus dosis moderadas de hidratos de carbono y azúcares. Por cierto, si quieres aprovecharte de todas las propiedades beneficiosas de la fruta, tómala entre horas y no como postre, ya que su gran proporción de agua hace que fermente rápidamente en el estómago.